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Cuidado Corazon

Cuidado, corazón en obras

Cuidado Corazon

 

Voy a ser sincera,
al principio de todo
pensé que eras una piedra preciosa.

 

Dureza y solidez impenetrables. Belleza tan por fuera, tan por dentro.

Eras duro de roer, de masticar. Pero imposible de dejar.

Te creí piedra preciosa. Precioso.

Eras tan singular,
que lo único que quería de tu singularidad es que fueras en plural, conmigo. Egoístamente juntos.

Sabernos comunidad en devenir, en construcción.
Sabernos distantemente distintos, crecientemente cercanos.

Acercarnos, curiosearnos,
descubrirnos, explorarnos,
dibujarnos los espacios en blanco.
Conocernos las espaldas, conocernos las bocas. Tocarnos las manos, mirarnos los ojos.

Sabernos especies diferentes, como una abeja y una flor,
y ¡sin embargo tan enamorados!

Te quiero lo suficientemente cerca
como para que mi mirada pueda pasar de tu boca a tus ojos en un pestañeo.

Lo suficientemente lejos para no desdibujarnos, intoxicarnos,
para no darnos por sentado,
para no darnos por edificio acabado.

Porque aprendí que si de muy lejos se ve borroso, de muy cerca también.
Y cómo duele.
Como duelen las distancias prudentes.

Pero cómo sanan.

Cerquita del amor propio
y bien lejos del dolor.
Que tu amor no me impida quererme, es lo que más quiero,
y por lo que te quiero.
Elegirme en la libertad de elegirnos. Elegirte en libertad.
Afuera de las jaulas,
afuera, en el cielo estrellado.

En la naturaleza te busqué, piedra preciosa, y en la naturaleza me encontraste.

Los ojos bien abiertos,
las manos bien dispuestas. Construirnos en esta selva del querernos,
nos va a llevar toda la vida.

 

Camila

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